miércoles, 23 de septiembre de 2009

La guerra de Afganistán no se gana con mil muertos


Que era probablemente el parte de bajas DIARIO de la segunda guerra mundial en los días de "marcha". La principal diferencia es que aquella contienda no contaba con el principal arma de guerra que existe hoy en día: la televisión.
Y cuando largan por la caja tonta los ataudes envueltos en banderas de Estados Unidos o de Italia o del Reino Unido fabricadas en China, los gobiernos se echan a temblar.

Aquella opinión pública del 40 tenía clara una cosa, hacía alta un gran sacrificio para que los nazis no terminaran su trabajo en Europa, y para evitarlo enviaron al frente a toda una generación que todavía abona los suelos europeos con los restos de su ADN.
Hoy en día las cosas han cambiado, los ejércitos repartidores de magdalenas y mantas ya no son lo que eran, y no precisamente por la bravura de sus integrantes.El problema está más arriba, en la clase política, aquella que no es lo suficientemente valiente como para defender los principios con sangre y honor.
Me vienen a la mente los cascos azules holandeses que en julio de 1995 permitieron el exterminio de miles de personas en Srebrenica...cobardes, putos cobardes.

Ahora el general McChrystal dice lo obvio, que necesita más hombres para terminar la faena, veremos si tenemos lo que hay que tener.

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